FUZZVILLE #2: BENIDORM ES PUNK

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FUZZVILLE #2: BENIDORM ES PUNK

El fin de semana amanecía en Benidorm con calor, con humedad, con un tropicalismo que avecinaba tormenta. Pero tormenta de guitarrazos y patadas voladoras, porque después de meses de anunciar un brutal cartel por fin era la hora del Fuzzville. Era la hora del rock and roll.
Casi un recién llegado al circuito de festivales, el Fuzzville de Benidorm ha logrado en tan solo dos ediciones convertirse en todo un referente de la música garage y punk rock, hermanando a partes iguales nombres internacionales, leyendas icónicas y jóvenes bandas para dar como resultado un explosivo cocktail que con gusto nos puede reventar encima. Un fin de semana para descubrir que la “ciudad del pecado” del levante nunca dejará de sorprenderte.

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El viernes se notaron las ganas, y a pesar del sofocante calor que reinaba en la antigua discoteca KM (excelente el escenario postbakala para albergar un nuevo apocalipsis musical) el público respondió con sus mejores artimañas de baile y stage diving. Nada menos que La Luz, la girl-band de Seattle, abría el festival con su elegante sonido surf, impecable y perfecto para la primera cerveza de la noche. Después serían los italianos Giuda y su glam setentero quienes demostrarían que la experiencia es un grado a la hora de hacer sudar al personal. Pero fue Nobunny, primero con su terrorífico-deliciosa puesta en escena disfrazados de conejos psicópatas, y luego con un sonido tan cutre como divertido, quienes harían de lo movido algo salvaje, brutales en su punk rock mutante.

En el pequeño escenario Rufusville, tributo al desaparecido Paco de Rufus Recordings, también se hizo el cafre de lo lindo con Los Claveles, Ángel y Cristo o Las Membranas. Pequeños pero matones.

Continuó el Fuzzville el sábado con sus sesiones de aperitivo y una gran parte de los asistentes demostrando que lo último que iban a hacer ese fin de semana era irse a la cama. Los jóvenes Sen Senra y los chiflados Los Bengala (aún con su batería con el brazo escayolado) amenizaron la hora de la comida, dejando claro que la fiesta no iba a decaer.

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La noche se presentaba muy cargada con dos nombres esperadísimos: The Boys y Thee Oh Sees. The Boys son contemporáneos de los Clash y el sonido 77 se nota aún portando años de más: tras un comienzo de concierto algo desafortunado, consiguieron arrancar al público en una apoteosis final de auténtico punk. Thee Oh Sees son una de las bandas del momento y se nota en su rodaje y espectáculo: sus dos baterías en directo no dieron tregua y los californianos derramaron toda su psicodelia para deleite del respetable, que se hacía polvo en las primeras filas. Otros grupos destacados fueron Chain and the Gang, gracias al carisma de Ian Svenonius como undertaker maestro de ceremonias, unos efectivos Radioactivity o el cierre perfecto con los madrileños Los Chicos y su rock and roll fresco y honesto.

El Fuzzville se despedía hasta el año que viene confirmando que Benidorm fue y será muy punk.

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Ana Andujar

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