PIÑA, PIÑATEX: LA CONCIENCIA TROPICAL.

piel vegetal

PIÑA, PIÑATEX: LA CONCIENCIA TROPICAL.

Irónicamente, Carmen Hinojosa era parte del problema, pero decidió ser parte de la solución. Tras una vida dedicada a la industria textil convencional y al sector del cuero, y conocedora desde dentro de las vilezas de los efectos contaminantes de este material y de las actividades de las peleteras para conseguir materia prima, la española comenzó a buscar alternativas. ¿Alguien podría haber adivinado que en la piña we trust?

carmen hinojosa


En uno de sus múltiples viajes como consultora textil reparó en Filipinas, donde quedó prendada de los trajes tradicionales o BarongTagalog, fabricados con tejidos vegetales que los propios locales conseguían trenzando hojas y tallos. Después llegó el proceso de investigación y el proyecto “Ananas Anama”, que se desarrollaría en el Royal College of Art de Londres para hacer realidad lo que parecía una utopía: conseguir un tejido sostenible y efectivo, en este caso, de la piña. Su alto rendimiento (con unas 480 hojas, que normalmente se tiran o se destinan a compost, se consiguen dos metros de tela, lo que determina un precio de 18 euros por metro de tejido frente a los 25 euros/metro del cuero) y sus propiedades ya han encandilado a grandes marcas como Puma o Camper y a diseñadores como Ally Capellino o John Jenkins. Y es que el material resultante es fácil de tintar y moldear y su aspecto se asemeja al cuero (aunque la pretensión de Hinojosa es que termine por reconocerse como una materia propia), además de prevenir alergias cutáneas, de servir como inhibidor de las radiaciones solares y de terminar su vida, al fin y al cabo, como producto biodegradable.

bolso piña

La revolución de la piel vegetal solo acaba de comenzar. Tras el boom del cáñamo y el lino de los 90 hoy también se está empezando a utilizar la soja (cuyas proteínas e isoflavonas intentan incorporarse a las bondades de la nueva tela) o el té kombucha para fabricar nuevos tejidos, y cada vez son más las marcas que apuestan por la versión eco de la industria: el biodenim F-fabric de Frietag, las piezas recicladas de Faustine Steinmetz, los zapatos veganos de Good Guys, etc. La ficción de un mundo mejor, también en la moda, ya es una realidad.

Ana Andújar

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